turbadas

martes, 19 de octubre de 2010

mentiras sobre vos


Es como si flotaras, como si te dejaras llevar. Sos el que se sube al gomón y no rema. Vas contemplando el paisaje mientras lo ves pasar, arrastrado por la corriente. Hasta tus besos tienen una cadencia especial, el ritmo de quien saborea cada momento.

martes, 23 de marzo de 2010

me doy cuenta de que soy bastante incauta a la hora de estar con alguien. Dejo que mis emociones se apoderen de mi. Es como si no tuviera fin, no puedo parar. Me hago ilusiones basada en la nada, y al poco tiempo entro en un remolino de decepción, del que, claro, el otro no tiene la culpa.
Sin embargo, a pesar de mi falta de cautela, o... cuidado sentimental, si se quiere, hago lo imposible para que mi corazón no se rompa. Contrariamente a lo que se pensaría, a mi corazón lo metí en el freezer. Soy tan incauta como miedosa, me subo a la montaña rusa pensando en que me voy a querer bajar... y, efectivamente, me quiero bajar. Me quiero bajar, porque no soportaría otra decepción tan grande. Me quiero bajar porque la última vez que jugué al amor me costó tanto recuperarme que perdió la gracia. Porque sé que la próxima va a ser más fuerte, y más larga, y más dura. Porque quiero el para siempre con moño color rosa, y no existe.
Y todos son uno más del montón. Otro pelotudo que no sirve ni de corneta.

lunes, 22 de marzo de 2010

malament

todavía me seguís crispando los nervios
pero lentamente, aunque últimamente con un poco más de celeridad, me empezás a chupar más y más un huevo. Ahora bien, será posible que para que pase esto me tengas que caer tan pero tan mal?

sábado, 13 de marzo de 2010

un juego macabro

Primero es un juego de poder. Estás ahí, color verde. No te hablo, no te hablo, no te hablo, no te hablo. No me hablás!! No te hablo, no me hablás. Y seguís ahí... ¿esperandome? Y no me hablás.

Cuando te hablo y te pregunto cómo estás empieza tu juego, que ya no es mío (en el mío indefectiblemente perdí). No sé por qué yo soy el depósito de tus quejas y malestares. No sé por qué siempre abrís con un "estoy mal". Nunca un "bien, aquí, tranqui". Ni una mentira, ni un intento de cubrir la situación. Siempre estás mal, siempre hay un problema. Y siempre mi respuesta es "¿Por qué? ¿Qué te pasa?". ¿Puede ser que siempre caiga en la misma trampa?

Y ahora entré en tu juego. Juego del que sos rey, y que te llena tu agenda de compromisos y al mismo tiempo te permite quedarte tirado en la cama regodeándote en tu culpa y tu autocompasión.
Me arruinaste el día. Vos y tu histeria y tu gataflorismo y tu depresión congénita. Andá a freir churros.

martes, 5 de enero de 2010

las estaciones y las relaciones

Razones que, según MV, respaldan la aseveración de que las relaciones invernales duran más que las veraniegas:

  1. Cuando hace frío, hay menos sol, y eso hace que la gente se sienta más sola (aparentemente la noche es el momento de mayor soledad y tristeza para la raza humana y, en invierno, por cuestiones astronómicas que no vienen al caso, ésta dura más).
  2. Cuando hace frío, la gente prefiere no salir tanto de su casa, vigorizando la posibilidad de generar relaciones más íntimas, ya que uno se encierra, pero a causa del punto 1, invita a alguien. (Aparentemente en donde vive MV las juntadas invernales de más de 2 personas están prohibidas).
  3. Las vacaciones de invierno son más cortas que las de verano, así que la gente no se destapa/desconcha por una semana. Mucha gente no se va, o si se va, se va por poco tiempo, y, por ende, tiene menos tiempo para ponerla (por lo cual debe apurarse).
  4. Las situaciones de interacción invernales son salidas "piponas", que requieren movimientos mínimos en lugares poco ventilados. (A MV la llevaron en una cita al subte en hora pico, un divino)
  5. El invierno es la etapa más retrospectiva e introspectiva del ciclo humano. Cuando hace frío la gente sale poco a la calle, si sale, reduciendo considerablemente las posibilidades de encontrar una pareja "normal". Esto genera que uno agarre al "primer boludo que pasa y nos saca de la miseria invernal", y lo abrace para que le de calor (recordemos, EN INVIERNO HACE FRIO). Esto parecería explicar la razón por la que se llama a la primavera la estación del amor.
  6. Las mujeres se sienten más solas que los hombres. Paralelamente, las flores están más baratas en invierno porque están feas, entonces los hombres pueden enamorar a las mujeres por menos plata. Cualquier nabo regala flores en invierno. (Si no te gustan las flores, te jodés, claramente).
  7. En verano somos más quisquillosas con respecto a quiénes entran en nuestra cama. En parte, porque hay más gente rondando las calles como para elegir, y los movimientos vacacionales hacen más propicio conocer gente que ordinariamente no conoceríamos. Pero por sobre todas las cosas, porque hace calor, y dormir en cucharita con cualquiera, no da. Tenemos que realmente querer dormir con esa persona... porque si no, sudamos la gota gorda por cualquier pelotudo. En cambio, en invierno... cualquiera que nos de calor sirve.

Para que lo sepan, MG se puso de novia un 28 de agosto, pleno invierno. Y cortó en noviembre, plena primavera.
MV tuvo su primera vez en plena primavera. Después lo dejó al pobre chamaco... es que en primavera una tiene más opciones porque están todos en la calle.

martes, 29 de diciembre de 2009

debes pensar que soy tan pelotuda....

domingo, 27 de diciembre de 2009

tu M.O.

o brevario de cómo ser un chongo.
  • Las llamadas y cualquier otra comunicación (especialmente el chat) deben estar limitadas al mínimo. No hay que hacerle creer que estás entablando una relación verdadera. Marcar los límites y las distancias nos puede traer problemas, pero a la vez tiene la ventaja de señalar, claramente, el tipo de relación que se está sosteniendo. De esta manera, la comunicación debe servir, justamente, para concertar citas. Y no simplemente como un medio de charla. La charla se da en vivo y en directo.
  • No deben hacerse preguntas extremadamente personales. No se debe preguntar por ex novios, ex chongos o co-chongos.
  • A menos que alguno de los dos viva solo, las sesiones maratónicas de sexo salvaje deben realizarse en hoteles transitorios, o a lo sumo en la casa de alguno, pero debe evitarse el contacto con familiares directos (y, por ende, el bochorno).
  • El sexo es sexo, es salvaje. No jodamos. Juntarnos y no concretar es cualquiera.