sábado, 13 de marzo de 2010

un juego macabro

Primero es un juego de poder. Estás ahí, color verde. No te hablo, no te hablo, no te hablo, no te hablo. No me hablás!! No te hablo, no me hablás. Y seguís ahí... ¿esperandome? Y no me hablás.

Cuando te hablo y te pregunto cómo estás empieza tu juego, que ya no es mío (en el mío indefectiblemente perdí). No sé por qué yo soy el depósito de tus quejas y malestares. No sé por qué siempre abrís con un "estoy mal". Nunca un "bien, aquí, tranqui". Ni una mentira, ni un intento de cubrir la situación. Siempre estás mal, siempre hay un problema. Y siempre mi respuesta es "¿Por qué? ¿Qué te pasa?". ¿Puede ser que siempre caiga en la misma trampa?

Y ahora entré en tu juego. Juego del que sos rey, y que te llena tu agenda de compromisos y al mismo tiempo te permite quedarte tirado en la cama regodeándote en tu culpa y tu autocompasión.
Me arruinaste el día. Vos y tu histeria y tu gataflorismo y tu depresión congénita. Andá a freir churros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario