Es como si flotaras, como si te dejaras llevar. Sos el que se sube al gomón y no rema. Vas contemplando el paisaje mientras lo ves pasar, arrastrado por la corriente. Hasta tus besos tienen una cadencia especial, el ritmo de quien saborea cada momento.
martes, 19 de octubre de 2010
Suscribirse a:
Entradas (Atom)